La Segunda Guerra Mundial es uno de mis períodos favoritos en literatura. Nunca me canso de leer novelas situadas en esa época . Y es que, la verdad, no son nada repetitivas y está claro que aún quedan muchas cosas por contar
Éstas son mis impresiones
Jennifer Ryan
Jennifer Ryan es una escritora angloamericana nacida en un pequeño pueblo de Inglaterra que actualmente vive en Washington DC. Trabajó durante varios años como editora de libros de no ficción en Londres, y comenzó a escribir en su tiempo libre. Tras el nacimiento de sus hijos, finalizó Las chicas del coro, su primera novela, que está inspirada en las historias que le contaba su abuela y en archivos de la época.
Datos técnicos
Título: “Las chicas del coro”
Autora: Jennifer Ryan
Editorial: Maeva
Edición: de gran tamaño, tapa blanda con solapas
Publicado en febrero de 2018
Páginas: 392
ISBN: 978-84-16690-58-9
PVP: 19,90 € en papel
Argumento
Con las historias que le contaba su abuela y con escritos de la época como fuente de inspiración, la autora relata a cuatro voces cómo un coro mixto se convierte en un coro exclusivamente femenino mientras los hombres luchan en el frente y la vida continúa.
A principios de 1940, los estragos de la guerra se hacen notar incluso en la pequeña población de Chilbury, en el condado de Kent. Con la mayoría de los hombres en el frente, el vicario decide cancelar los ensayos del coro, pero la directora, Primrose Trent, se opone a esta decisión y convierte el tradicional coro mixto en un coro formado solo por mujeres. Bajo su firme batuta, las chicas del coro siguen adelante, superan los desafíos propios del tiempo que les ha tocado vivir y hasta participan en un concurso del condado.
A través de la narración de cuatro mujeres del coro, que se alternan a lo largo de la novela, el lector sigue las idas y venidas de los habitantes de Chilbury. A pesar de las duras circunstancias propias de la guerra —racionamiento, cortes de luz, toques de queda, bombardeos—, habrá lugar para el amor, traiciones, disputas familiares y se revelarán secretos. Las protagonistas comprobarán hasta qué punto las creencias más arraigadas pueden ser puestas a prueba en tiempos difíciles.
Impresiones
Nos encontramos a principios del año 1940. La Segunda Guerra Mundial ya ha empezado y sus consecuencias se hacen notar en toda Europa. También en Chilbury, un pequeño pueblo de Kent. De hecho, la primera baja de alguien del pueblo ya ha tenido lugar: la novela comienza con el funeral de Edmund Wintrop, hijo y heredero de la familia más rica del pueblo que ha muerto luchando por su país.
En el pueblo ya apenas quedan más que mujeres y niños. Los hombres en edad de luchar han sido llamados a filas y son las mujeres las que tienen que hacerse cargo de todo: del cuidado de las casas y de las familias
Como no hay hombres, hasta el coro ha tenido que cancelarse. Pero las mujeres se niegan a aceptar la decisión del vicario: el coro sirve para mantener el ánimo en estos momentos tan duros. Por suerte, la llegada de una nueva mujer al pueblo hace que el coro, esta vez exclusivamente femenino, pueda volver a funcionar.
Ésta es una novela más situada en ese período fatídico que va de los años 1939 a 1945. En este caso toda la historia se sitúa en el Reino Unido; en concreto, en una población pequeña de Kent. Población muy cerca de la costa con Francia que, por lo tanto, será la vía directa para que los bombarderos alemanes penetren en el país a dejar caer sus atroces bombas
Las pocas personas que quedan en el pueblo -mujeres, niños y algún hombre mayor- deberán hacer lo posible para sobrevivir entre la incertidumbre de qué pasará con sus seres queridos que se encuentran luchan en el continente y, por supuesto, si ellas mismas lograrán sobrevivir a las ocasionales incursiones nazis en suelo inglés.
Conoceremos a varias mujeres y lo haremos la forma más directa posible: a través de sus propias palabras. Y es que toda la novela está narrada en primera persona a través de diferentes mujeres. Tenemos así a la señora Tilling, una viuda cuyo hijo acaba de marcharse al frente. O a Venetia Wintrop, una preciosa joven de dieciocho años, rebelde y con muchas ganas de vivir la vida. O a Kitty Wintrop, hermana de la anterior: con sus trece años, aún ve las cosas desde una perspectiva bastante infantil. También tenemos a Edwina Paltry, la matrona del pueblo, una mujer de moral un tanto dudosa
Tanto Venetia como la señorita Paltry nos irán contando sus cosas a través de las cartas que envían, respectivamente, a una amiga y a su hermana. Por su parte, tendremos acceso a los diarios personales de la señora Tilling y de Kitty. Así, de esta forma tan personal y sincera, nos vamos enterando de la vida de estas cuatro mujeres y, de paso, de la de todo el pueblo
En este caso, la elección de una voz narrativa en primera persona – de cuatro voces narrativas en realidad- es un gran acierto. La autora lo lleva muy bien, diferenciando claramente las cuatro voces. No haría falta que, en cada caso, nos dijese si se trata de una carta de Venetia o del diario de Kitty porque quién habla en cada momento es evidente por el tono de la misiva/extracto de diario. Cada mujer se expresa de una forma totalmente distinta, adecuada a su edad y a su forma de ser. Además, resulta muy interesante ir conociendo a cada una de ellas, no sólo a través de sus propias palabras sino también por cómo la ven los demás. Y es que cada una habla de las otras -y del resto del pueblo- y, por otra parte, muchos de los acontecimientos que suceden son relatados por dos o más de las mujeres. Así podemos tener una perspectiva completa de cada uno de ellos ya que la forma de verlos y de entenderlos es, en ocasiones, muy distinta.
Toda la historia gira en torno al coro que es lo que une a estas mujeres de edades y de procedencia social muchas veces tan distinta. Desde casi niñas hasta mujeres de mediana edad, mujeres de la clase alta y mujeres del pueblo, las mujeres de Chilbury se unen en un frente común: mantener en activo el coro del pueblo, adaptar las canciones a las voces femeninas y demostrar que las mujeres solas pueden hacer cualquier cosa
“Las chicas del coro” cuenta la pequeña historia de la segunda gran guerra. La de quienes no pelearon en el frente pero que tampoco lo tuvieron fácil en sus hogares: con miedo por si eran bombardeados, con miedo por si sus padres/hijos/hermanos no volvían del frente, con grandes dificultades para tener siempre algo que llevar a la boca de quienes estaban a su cuidado, la labor de las mujeres fue también muy destacable. Entre ellas también hizo estragos la Segunda Guerra Mundial. Y, por supuesto, también ayudaron para reducir las consecuencias de la guerra: como enfermeras u organizadoras de servicios, aunque fuese en la retaguardia, ellas también trabajaron por sus países.
Con un estilo muy ágil, acrecentado por los continuos cambios de narradora, “Las chicas del coro” es una novela de muy fácil lectura, amena y entretenida. Los capítulos son muy cortos, apenas tres o cuatro páginas en la mayoría de los casos y el estilo de Jennifer Ryan fresco y directo.
Conclusión final
“Las chicas del coro” es una novela muy entretenida sobre un grupo de mujeres que sufrieron la guerra en sus propias casas y que nunca cejaron en su empeño por salir adelante. Una novela interesante y muy entretenida
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